Antiguamente, Olomouc solía ser la capital de Moravia por lo que requería una protección adecuada. La fortaleza medieval todavía se puede apreciar únicamente en algunas zonas de la ciudad, por ejemplo, en el parque Bezručovy sady, donde sobrevivió una de las puertas de la ciudad, la llamada Puerta Judía (Židovská). No sucede lo mismo con la fortaleza barroca, de la bella Olomouc, visitada por los amantes de la arquitectura militar.
Olomouc es la perla de Moravia y aquí encontrarás gran variedad de monumentos, gracias a los cuales el centro de la ciudad se compara con otros. La Columna de la época de la peste, protegida por la UNESCO, o las fuentes de Olomouc son monumentos únicos. Aunque también llaman la atención otros monumentos de la ciudad…

Historia militar de Olomouc

 
Tras la Guerra de los Treinta Años, en 1655, Olomouc fue nombrada ciudad fortificada y, poco a poco, se fue transformando en fortaleza barroca, culminando con la construcción de la muralla teresiana. Gracias a ella, Olomouc formaba parte de los bastiones más grandes y más perfectos no solo de los Países Checos, sino también de todo el territorio del Imperio Austrohúngaro. Se demostró la impenetrabilidad de la fortaleza en el año 1758, cuando la ciudad fortificada resistió el asedio de cinco semanas del ejército prusiano.

Los visitantes de la ciudad no deberían dejar de visitar, por ejemplo, la Puerta de Teresa (Terezská brána), cuya obra se inspiró en la antigüedad y ha sobrevivido en su forma original hasta hoy. Un ejemplo típico de arquitectura militar barroca también es el arsenal o el fortín Korunní pevnůstka, ubicado directamente en el centro de la ciudad donde, a menudo, tienen lugar diferentes eventos culturales.

Pero los constructores de las fortificaciones de Olomouc no tenían suficiente con las densas murallas y siguieron en su empeño de construir una fortaleza única. A mediados del siglo XIX, añadieron al núcleo de la ciudad amurallada un avanzado fortín circular, los llamados fuertes (Křelov, Radíkov, fuerte nº XIII, y otros), que alejaron la línea defensiva de la ciudad hasta la zona neutral, se pueden visitar hasta el día de hoy. El desarrollo de las fortificaciones, por su gran complejidad, impidió el propio desarrollo de Olomouc por lo que, a finales del siglo XIX, la función de fortaleza se paralizó en la ciudad.