La Villa Tugendhat, una gran dama

La Villa Tugendhat, una gran dama

La joya funcionalista de Brno es la excusa perfecta para volver a la República Checa.

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La Villa Tugendhat, que celebra este año su 20 aniversario como monumento protegido por la Unesco, guarda tres grandes historias relacionadas con las emociones, los fundamentos de la arquitectura moderna y la crónica bélica.
Cuando se admira la Villa Tugendhat por primera vez es inevitable emocionarse al recorrer una de las obras cumbres de la arquitectura moderna, y que fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco en 2001. Este organismo justificó su decisión en el buen hacer del arquitecto, que había aplicado “principios espaciales y estéticos innovadores, encaminados a satisfacer las necesidades creadas por el estilo de vida contemporáneo mediante el empleo de los recursos ofrecidos por la producción industrial moderna”. Pero esta villa alberga muchos otros relatos de interés, comenzando por la historia de sus propietarios. ¿Quién mandó construir esta vivienda a principios del siglo XX en la ciudad de Brno?

Los Tugendhat, ocho años de felicidad

Esta villa es conocida por el apellido de la familia Tugendhat, de Fritz y de su esposa Grete. Ambos procedían de un linaje de industriales y comerciantes judíos alemanes que había vivido en Brno durante varias generaciones. Grete, durante su primer matrimonio con el industrial Hans Weiss residió en Alemania y allí se enamoró del arte y de la arquitectura contemporáneos. Se dice que visitaba frecuentemente la casa que había construido Mies van der Rohe para Perls, un comerciante de arte, y donde vivía el historiador de arte Eduard Fuchs. De aquella vivienda le enamoraron sus puertas acristaladas que se abrían al jardín. Tras su separación con Weiss, contrajo matrimonio casi de inmediato con Fritz Tugendhat, a quien conocía desde la infancia. Ambos acordaron que el proyecto de la vivienda familiar debía realizarlo Ludwig van der Rohe; y nadie mejor que él para dar forma a los deseos de Grete, que “anhelaba una casa espaciosa y moderna, con formas claras y simples. A mi marido le horrorizaba la idea de tener habitaciones llenas de objetos y telas como había conocido desde la infancia”.
©David Židlický
El arquitecto visitó en 1928 la parcela, en el barrio residencial de Černé Pole de Brno, y quedó impresionado por su ubicación sobre una pequeña loma y con vistas al centro histórico de Brno. El terreno fue un regalo de los padres de Grete, quienes también financiaron la construcción de la villa. Se edificó en 14 meses, y a finales de 1930, ya estaba la pareja viviendo en ella. Comenzaba una etapa feliz en la que el matrimonio y sus tres hijos disfrutarían de su hogar, pero la tranquilidad no duró mucho. En mayo de 1938, ante la amenaza de guerra (la que sería la 2ª Guerra Mundial) huyeron a Suiza, y tres años después, llegaron a Venezuela, donde tuvieron dos hijos más.
 
Pero... ¿cómo era la Villa Tugendhat, aquella vivienda que encarnaba el concepto de libertad para Grete y que se vio obligada a abandonar?

Mies van der Rohe, artífice de esta obra de arte funcionalista

Como ya hemos comentado, los Tugendhat confiaron el proyecto de su nuevo hogar a Ludwig Mies van der Rohe y el interiorismo a Lilly Reich. La elección no pudo ser más acertada, ya que el arquitecto y diseñador alemán fue uno de los pioneros de la arquitectura moderna, además del último director de la escuela Bauhaus. La Villa Tugendhat fue una de sus grandes obras maestras, quizás la mayor en Europa, y el único monumento de arquitectura moderna de la República Checa inscrito en la Lista de la Unesco.
 
Sin limitación de presupuesto, Mies van der Rohe concibió un proyecto de arquitectura funcionalista donde primaba la optimización del espacio y el aprovechamiento de la luz solar. La villa se convirtió en una obra de arte que dialogaba con la naturaleza circundante, y en su planta baja las estancias fluían de unas a otras fundiéndose con el jardín a través de inmensos ventanales retráctiles de cristal. Pero este no fue el único avance empleado, la estructura se construyó en acero –algo poco habitual en casas particulares–, se instaló calefacción y refrigeración de aire, e, incluso una fotocélula en la entrada.
©David Židlický
Los materiales empleados eran de altísima calidad, se usaron ónix de Marruecos, travertino de Italia y varios tipos de maderas exóticas como el Ébano de Macassar, el zebrano y el palisandro, entre otros. Sólo un dato curioso, el coste de la monumental pared de ónix, que debía reflejar la luz cálida del atardecer, era el mismo que el de una vivienda social de la época. El arquitecto contempló cada detalle, la biblioteca de madera de ébano del suelo al techo, los tiradores de las puertas, el mobiliario, etc. Recopiló muchos de los detalles, por ejemplo, de Walter Gropius, Poul Henningsen y de las empresas checas como RAKO, SBS. Lilly Reich, la diseñadora moderna alemana, muy unida a Mies van der Rohe durante más de diez años, también colaboró en el proyecto y se le atribuyen varios elementos del mobiliario de la villa. 
©David Židlický
La vivienda no fue del agrado de algunos arquitectos, pero Fritz Tugendhat quedó gratamente impresionado con el resultado, era mucho más de lo que había soñado: “Cuando reflexiono sobre el conjunto de estas habitaciones y todo lo que contienen, siento intensamente que eso es la Belleza, que eso es la Verdad. Cada persona que ve estas habitaciones, antes o después, llegará a la conclusión de que aquí es donde reside el verdadero arte”.
 
La familia gozó sólo ocho años de sus espacios infinitos, de sus jardines y de las vistas a la preciosa Brno. ¿Qué sucedió después con la vivienda? Aquí comienza la última historia.
 

Ayer y hoy de la Villa Tugendhat

Tras la marcha del matrimonio Tugendhat, los siguientes inquilinos en llegar fueron menos considerados. La villa fue confiscada por la Gestapo y después por el ejército ruso. Según un informe de 1945, tras la guerra, el equipamiento interior había prácticamente destruido, los muebles incluso habían sido usados como leña, las ventanas estaban rotas, e incluso algunas estancias se habían usado como cuadras.

Tras algunos pequeños arreglos se instaló allí una escuela privada de danza y después un gimnasio estatal, pero las iniciativas para salvar la villa no cesaron y en torno a los años 60 se declaró Patrimonio Nacional. La profunda renovación realizada entre 1981 y 1985, por el estudio de Kamil Fuchs, le devolvió parte de su esplendor, y entre 2010 y 2012, se terminó de pulir con réplicas del mobiliario. Afortunadamente, una gran parte del mobiliario se consiguió salvar ya que la familia Tugenhat se la llevó consigo al exilio. Algunas de las piezas se encuentran en la villa y forman parte de la exposición actual.
©David Židlický
Un dato anecdótico del lugar es que allí se reunieron en 1992 los primeros ministros checo y eslovaco para acodar la división de Checoslovaquia, y firmaron el documento sobre la mesa que Mies van der Rohe ancló al suelo para que nadie osase moverla a otro lugar de la sala. En 1993, la villa se convirtió en uno de los espacios más privilegiados de Brno para organizar eventos culturales. Y, por fin, el 16 de diciembre de 2001 fue inscrita en la Lista de la Unesco.
 
Para cerrar el relato, hay que señalar la emotiva presencia, con motivo de la apertura de la vivienda al público en 2012, de Daniela Hammer-Tugendhat y Ruth Guggenheim-Tugendhat, las hijas (nacidas ya en el exilio) de sus legítimos propietarios. Entre sus deseos señalaron “¿Cómo devolverle la vida a la casa? Aquí ya no vivirá ninguna familia, pero me gustaría que por ejemplo se realizaran reuniones de arquitectos, para que de nuevo hubiera vida”. Y ese anhelo se ha cumplido, ya que ahora se organizan exposiciones, visitas y actividades culturales que en 2021, poco a poco, volverán a la normalidad.

Otras villas y visitas de interés en Brno

Tras conocer la Villa Tugendhat es recomendable proseguir la ruta visitando otras tres magníficas villas, de las muchas que alberga la ciudad: Stiassni, Löw-Beer y Jurkovič. La primera de ellas fue una propuesta funcionalista del arquitecto Ernst Wiesner, cuyo jardín lleva la firma de Otto Eisler. La villa Löw-Beer, por su parte, fue una de las primeras que se edificó en el barrio de Černá Pole, donde está Tugendhat. Aunque la mandó construir Moritz Fuhrmann y fue levantada en estilo Art Nouveau por el arquitecto vienés Alexander Neumann, terminó siendo propiedad del padre de Grete Tugendhat (cuyo apellido de soltera era Löw-Beer). Del mismo estilo es la villa Jurkovič, situada junto a un bosque y un río, y que se asemeja a una cabaña alpina. La construyó, para sí mismo, el arquitecto Dušan Jurkovič.
©Galería Morava_Villa de Jurkovič
En Brno también aguardan otros hitos arquitectónicos, una excelente gastronomía y un ambiente muy animado.
 
Los viajeros deberían contemplar en su lista:
 
Catedral de San Pedro y San Pablo (Petrov). De estilo neogótico, y erguida sobre una colina en el centro de Brno es una visita que nunca defrauda tanto por el templo como por su cámara del tesoro o las vistas de la ciudad.
Castillo de Špilberk. Construido en el siglo XIII pero con modificaciones góticas y barrocas es otra de las joyas de Brno. Funcionó como prisión durante algún tiempo y tuvo huéspedes tan reconocidos como el poeta italiano Silvio Pellico, el barón Trenck y el bandido Babinský.
• Osario de la iglesia de San Jacobo. Es el segundo más grande de Europa y acoge restos de cincuenta mil personas.
• ¿Mercado o galería subterránea? No es necesario elegir, ya que el Mercado de los Vegetales cuenta, bajo el mismo, con un laberinto subterráneo.
• Refugio atómico 10-Z. Construido en tiempos del nazismo, este espacio secreto estaba destinado a albergar a la élite durante los bombardeos americanos y soviéticos.